Baliza V16: ¿seguridad o negocio encubierto?

Autor: Redacción Fredy’s Cool Cars

Baliza V16 sobre el techo de un vehículo
La baliza V16 fue presentada como el sustituto definitivo de los triángulos de emergencia.

Desde hace meses, la baliza V16 se ha convertido en uno de los mayores focos de polémica en materia de seguridad vial en España. Lo que nació como una supuesta mejora tecnológica ha terminado generando confusión, desconfianza y un intenso debate social.

De obligación “legal” a rectificación silenciosa

Durante meses, el mensaje fue claro: no llevar la baliza V16 sería ilegal. Concesionarios, talleres y medios lo repitieron hasta la saciedad. Muchos vehículos nuevos —como el del propio autor— fueron entregados ya con la baliza instalada.

“Compré la V16 por miedo a la multa. Ahora dicen que nunca fue obligatoria. ¿Esto quién lo devuelve?”
Baliza V16 colocada sobre el coche averiado
La colocación sobre el vehículo se vendió como argumento clave de seguridad.

Triángulos: prohibidos… pero solo para algunos

La incoherencia llegó cuando se aclaró que los triángulos no desaparecerían realmente. Los vehículos con matrícula extranjera podrían seguir utilizándolos con normalidad.

“Si los triángulos son tan peligrosos, ¿por qué siguen siendo válidos para coches extranjeros?”
Comparativa entre triángulos y baliza V16
Comparativas virales que cuestionan la supuesta superioridad de la baliza V16.

Una campaña que ya había hecho caja

Cuando llegó la rectificación, el daño ya estaba hecho. Miles de balizas vendidas, concesionarios con stock innecesario y el IVA ya recaudado.

Imagen promocional de la baliza V16
Campañas institucionales que impulsaron la compra masiva del dispositivo.

El impacto real en concesionarios y conductores

“Nos obligaron a comprarlas por palés. Ahora nadie se hace responsable.”

El ciudadano medio tampoco sale bien parado: ha pagado por un dispositivo innecesario, sin opción clara de devolución y con la sensación de haber sido empujado al consumo.

Críticas a la baliza V16
Parte del debate social que cuestiona la utilidad real de la baliza frente al triángulo.

Conclusión: una lección de lo que no debe hacerse

La seguridad vial no puede gestionarse como una campaña de marketing. Cuando se juega con el miedo a la sanción y luego se rectifica, la confianza institucional se rompe.

“Cuando la normativa cambia después de que el ciudadano haya pagado, la credibilidad se pierde.”
Asistente Virtual de Fredy's Cool Cars
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