Detrás de Fredy’s Cool Cars, está su fundador, Fredy Singla
Desde muy pequeño ya mostraba un interés totalmente fuera de lo normal por los coches y las motos. Era una pasión espontánea, muy natural, casi instintiva.
Hay personas a las que el mundo del motor les atrae con el tiempo. En mi caso fue al revés: desde niño ya había una conexión clarísima con los coches. No era solo que me gustaran. Me fijaba en ellos, los reconocía, me transmitían algo especial y me generaban una emoción difícil de explicar.
Con el paso de los años, esa atracción se convirtió en una afición profunda y después en una manera de entender el automóvil mucho más completa: la parte emocional, la técnica, la conducción, la historia de los modelos y lo que representa cada coche cuando se disfruta de verdad.